Ya es lunes. Ha pasado una semana y ella no ha mostrado ningún interés por verlo. Él está confundido. Podría ser totalmente normal puesto que sus horarios son tan random que encontrar un tiempo libre en el cual ambos concuerden, es un juego de permutaciones inconclusas; sin embargo siempre han encontrado como romper con la relatividad del tiempo y el espacio para finalmente converger en el éxtasis que mantiene viva su relación. Pero ya va una semana y este momento no ha sido siquiera buscado. Así que las tardes han sido totalmente suprimidas del contexto amoroso. Cosa con la que cualquiera puede lidiar ya que al ocultarse el sol, incita al amor. Pero no. Cada noche, al llegar a casa, se encuentra con un mueble: una mujer que finge escucharlo mientras ella está totalmente inmersa en el celular. No se despega del celular. Él nunca ha estado en conflicto con la tecnología ni con los celos, pero ya es demasiado. Cada noche el soporta ese desequilibrio emocional, piensa ...
El mundo a través de tu pantalla.