Hay andanzas que resuenan indelebles sobre el manto del tiempo, algo así como robustas pisadas que permanecen en el recorrido, migas de pan que controlan los pasos de aquellos que persiguen "esto" con tanto anhelo. Hablar de "esto" es referirse al momento, a este espacio en el que uno delira porque el café de medianoche ha hecho efecto, o quizás porque estas costumbres andinas no permiten que el sueño se impregne en la mente. Filtro de cafetera y regaliz, ventana, cabello obscuro, un par de guantes para el frío y ella acurrucada porque es lo natural, lo más predecible, lo más obvio. Entonces se empapa de nuevo el semblante, surge de lo más profundo del ser (esa concepción amorfa e imperfecta que construyen los catedráticos con alevosía) la nada, un capricho pueril que le hace pensar que esto quizás es posible. Nieves dice que es normal, para él todo siempre es normal, para él todo es posible en la medida que él pueda propiciarlo. ¿Qué fue entonces t...
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