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Mostrando entradas de diciembre 8, 2013

Heroísmo ridículo

Se acabó. Este es el punto final y no hay nada de poético en ello, ni siquiera el sabor de la oda más sublime que nos empapa amargamente la garganta. Esto es el fin y él lo sabe, lo sabe porque acepta su destino con una naturaleza casi mayestática. ¡Qué proeza! ¡Qué vertiginosa hazaña! Qué gran mierda.  Nada, ahora el sujeto se fumará un par de Davidoff y la cancioncita del fondo. We all want to  be understood unconditionally/  But you have to realize that a viewer needs distance/ And the moment your wall melts down - the inside is outside.  Belleza pura , intelección verdadera, el onirismo en su máxima expresión, la consciencia ortodoxia de un hombre que sabe que será asesinado por la inmaculada promesa, la ineluctable verdad del olvido. El hombre que camina firme y sin temor a su destino.

Eructo índigo

No sé explicarlo bien, quizás aquí hubiera sido conveniente haber hecho una acotación, un extenso paréntesis que describiera de antemano esta algarabía de emociones. Una nota mental, una cajita de colores con etiquetas por tipo y clase, un armario con camisas verdes, azules y blancas organizadas por tamaños y formas. Pero el punto era que no comprendía el fenómeno, por ejemplo, cuando sonreías, tus labios siempre me causaban cosquillas, era como si una extensa y obstinada familia de hormigas construyeran su hormiguero encima de mí. No sé, quizás eran figuraciones mías, pero así permanecía el cosquilleo.  Entonces no había unidad, todo lo que hacíamos era porque nos parecía tan divertida esa dispersión, ese jugueteo inocente en el que ambos fingíamos no tener culpa. Después llegó el sur, Guayaquil con su malecón ardiente y finalmente el Caribe, Santo Domingo tan visceral. También había unos cuantos mexicanos, uno que otro chileno, todos jóvenes promesa. Fue allí cuando ...