Nala. Vida 4. ¡He pasado el susto de mi existencia! Al final todo se aclaró y comprendí lo que sucedió, pero por un momento creí que me abandonarían por traviesa. Esta mañana Cecilia se levantó muy temprano y me subió a su automóvil, no tengo idea de a dónde me llevaba, porque en ninguna de las otras existencias que he tenido antes me habían llevado a algún lugar. Cuando se detuvo afuera de una casa blanca tuve aun más miedo, podía olerlo con facilidad, ¡me iba a abandonar! Pero Cecilia no era de esos humanos, yo lo sabía, algo debió ocurrir. Seguramente fue por todas las travesuras que me decía que no hiciera, me la pasaba tirando la basura de los vecinos y sacando la tierra de la jardinera; estaba aburrida y la sensación de rascar la tierra me transmitía paz, pero ¿Cómo iba a explicarle eso a Cecilia? El lugar estaba lleno de perros, de todos los tamaños, colores y edades, todos gritaban a la vez “¡a mí! ¡Llévame a mí!” No entendía a que se referían con eso. Cuando...
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