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Mostrando entradas de mayo 19, 2013

Cúspide del Cielo {11° capitulo}

Nala. Vida 4. ¡He pasado el susto de mi existencia! Al final todo se aclaró y comprendí lo que sucedió, pero por un momento creí que me abandonarían por traviesa. Esta mañana Cecilia se levantó muy temprano y me subió a su automóvil, no tengo idea de a dónde me llevaba, porque en ninguna de las otras existencias que he tenido antes me habían llevado a algún lugar. Cuando se detuvo afuera de una casa blanca tuve aun más miedo, podía olerlo con facilidad, ¡me iba a abandonar! Pero Cecilia no era de esos humanos, yo lo sabía, algo debió ocurrir. Seguramente fue por todas las travesuras que me decía que no hiciera, me la pasaba tirando la basura de los vecinos y sacando la tierra de la jardinera; estaba aburrida y la sensación de rascar la tierra me transmitía paz, pero ¿Cómo iba a explicarle eso a Cecilia? El lugar estaba lleno de perros, de todos los tamaños, colores y edades, todos gritaban a la vez “¡a mí! ¡Llévame a mí!” No entendía a que se referían con eso. Cuando...

La Princesa de los Siete Mares {ficción}

En la antigua Grecia vivía una princesa llamada Galia, era hija de un rey que poseía grandes riquezas y un hermoso castillo a la orilla del mar; Ella deseaba ser la dueña de todos los mares, por lo que su padre decidió comprarle a los dioses los siete mares que existían, solo para dárselos a su hija pues el sabia que los cuidaría como el tesoro más preciado. Así el pueblo la conocía como "la princesa de los siete mares", ella era una mujer con un gran corazón pues aunque ella fuera de la realeza siempre daba paseos por el pueblo y platicaba con todos un poco, decía que “el dinero sólo servía para comprar cosas materiales, pero lo que en verdad importaba era lo que estaba en el corazón de cada persona”. Todas las mañanas salía al muelle a dar un paseo, miraba el horizonte del mar y se preparaba para un nuevo día, cuando era hora de que el sol se escondiera corría con emoción al gran ventanal de su cuarto para apreciar como el mar transportaba lentamente al sol h...

Renacer, como el Ave Fénix.

Y con la noche me fundo, Con el día renazco Como un ser herido  Que espera ser velado. Renacer, dulce renacer Renacer, amargo Renacer Necesito Renacer, Quitarme lo malo de dentro. No quiero esta vida  Tan sólo porque ya no me aguanto a mí misma Necesito renacer, en otra piel En otro momento quizás, pero lo necesito. Lágrimas calientes en mi mejilla Una navaja en mi bolsillo La agarro y la miró Esperando renacer en la próxima vida. Y cuando renazca, como el ave fénix De entre las cenizas, Y cuando renazca como el fuego apagado Sabre que mi anterior vida fue un error, injustificado Seré borrada y escrita de nuevo Como la suave pluma derramando letras en papel Estaré muerta, a nadie le importare Pero voy a renacer, como el ave fénix.

Minificción

Para no volver más.  Era un gato, un gato cualquiera. El pelo gris, de pequeña estatura. Cada noche con su sola presencia engatusaba a la gata más linda del vecindario pero el problema era, que ella no salia de su hogar y no porque no quisiera, sino porque no podía. El gato  se escondía entre la basura detrás de un árbol, astuto y silencioso la miraba. Ella se volvía loca y los integrantes de su familia humana la trataban de callar, pero hasta que el dueño, el padre de la dueña verdadera de la gata no salía de la casa a ahuyentar y el gato se iba, la gata no callaba. -Ven, escapemos -parecía que le decía el gato callejero que cada noche se escondía para mirarla. -Espérame, no se cómo -maulló la gata, como si fuera el grito del humano. Ella recorrió la casa maullando cada dos minutos. El padre malhumorado cogió un trapo y gritó: -¡Basta! La gata le gruñó, sólo eso, y luego camino de nuevo buscando una salida. -Glime, ven acá -la llamó su ...

Olvidar lo Inolvidable.

Olvidar lo inolvidable [poema] Yo era la noche de tu mirada marchita, La luz que iluminaba mi camino eras tú Y nosotros dos, únicamente Eramos caminos separados por el orgullo y temor. Temía no ser lo que esperabas por tu única respuesta dada Que era tu mirada marchita como triste y desapercibida, Temiste porque no fueras lo mío Pero en tu mirar se notaba que lo era. El amor, amor en un río Escapaba de nuestras manos blandas e invisibles Blandas por no ser tocadas, Invisibles por no ser percibidas por el otro. Entre miradas y suspiros Caímos, caímos bajo Escuchando los malos consejeros que decían de alejarnos. Y como nunca encontré tus labios ni tus los míos Vivo encerrada en tu recuerdo y tu olvidando el mío Cayendo bajo, lo suficiente para tratar de olvidar lo inolvidable.

Dos poemas para una noche nubosa.

Te besaré  Bésame, bésame como si no hubiera mañana. Bésame bajo la lluvia o el muérdago pero... Bésame. Bésame como si se detuviese el tiempo, Bésame como si no fuera otro momento más. La lluvia es una delicia ¿sabías?  En ella los besos son delicados, Algunas personas prefieren el beso bajo la lluvia, Bésame bajo el agua y su delicadeza. Te besaré ¿sabes? Como nunca nadie te ha besado, Yo nunca he besado ¿Y tú? Espero que no, Sería una lastima que cuando nos besemos, Sea un total desperdicio de deseo. Una leyenda de amor Contaba una leyenda que antes se enamoraba con poesías y flores, Que se cantaban serenatas para perdonar y se salía a cenar para festejar, Eran amores verdaderos sin prejuicios ni peros, Personas enamoradas que se demostraban su cariño sin temor. Contaba una leyenda que cuando se cenaba debajo de la luna , Significaba amor eterno, Que si regalabas una rosa roja y una blanca juntas era compromiso , Sin im...

Los buscadores de estrellas

Sobre los escritores Raramente escribimos de lo que debemos escribir, quizás sintamos vergüenza de mostrar nuestros más grandes miedos sin máscaras estéticas, o transformaciones lingüísticas que escondan la poca sublimidad de nuestra naturaleza humana. Uno no aspira a ser escritor; uno ya es escritor desde la primera palabra, desde la primera gota que derrama la tinta de nuestro bolígrafo sobre la hoja de papel. Los seres humanos somos portadores de sentimientos complejos y obscuros, nosotros quienes nos hemos comprometido con este hermoso deber, encontramos en cada persona historias plúmbeas; al ser escritores, vivimos en un esfera llena de filamentos diáfanos, hilitos que esconden nuestros temores. Somos personas que permanecen encerradas en una burbuja de cristal irrompible, llenos de tristezas y penas; pero a veces, tenemos que ser humildes y aceptar que llega el momento de grabar en la arena nuestra verdad. Pensamos que la realidad ajena no es parte de nuestra r...