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La vacía definición de este amor

Excluyendo la posibilidad de realidades concéntricas, he llegado a la conclusión: Este amor se define en blanco. Sin síndrome de Estocolmo. Se define por la ausencia, porque se nutre del vacío, porque la felicidad nos llega del "te extraño"  tan necesario para la obligar la proximidad, de esa curiosa sensación de nostalgia. Porque este amor, finalmente sucumbe en el encuentro, en el "te amo" que tanta falta nos hace, en el punto en que nuestros cuerpos conspiran en convergencia. Justo ahí fallecemos. A la llegada de "buenas noches", "igualmente" y, el " me vale madres" que nadie dice.
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Pilares rotos (ella lo tenía todo)

Ciertamente, Contigo lo tenía absolutamente todo. Todo el amor y cariño, Claramente comprensión, Esa pasión en corpiño Cero gramos de pretensión. Pero la entrega que conoces sin medida ni control, fueron los pilares, pilares rotos pilares con pintura fresca, pero esencialmente rotos. Escondidos. Y escondidos albergaban histeria y destrucción Toda tu entrega toda tu pasión Irracional Intencional quince pastillas Todo tu corazón, desayuno líquido: amarillo, verde Toda tu dulzura y todo tu amargor. Embriagado en tu furor;

Las fauces

Hay que perdernos en un taimado ímpetu, en una noción agreste que rompa nuestros esquemas. Sé la razón que las fauces quiebre de nuestro sainete, de nuestra farsa urdida y palurda. Ven, hablemos de lo inusual, asolemos el avezado andar que hemos profesado. Ven, háblame de tu canción favorita, conviértete en la infinita figura de mis caprichos. Desdóblame o cómeme, subyuga mis deseos y escúpeme fuego en las entrañas. Ven, oprímeme el alma, siéntete tan mía que ya no sepa a dónde ir.

Por ceja y pestaña

Incluso aunque no me quisieras, aunque tus besos fueran de portadores ajenos, yo te querría. Te querría por fracción y entero, por ceja y pestaña. Aun cuando tus palabras fueran el estertor de mis motivos y que la quimera de tus ojos me fuese negada, te querría enteramente, por noción y por esbozo.  Yo te querría, bien que de tu melodía inmortal restase un despojo y de tu ánima un cuerpo cansado. Te querría por tremor, por fricción y por fuerza. Aunque tus dedos no tocasen los míos y tu candor no fuese mi lecho. Te querría simple, te querría pura, te querría hoy, te querría siempre.

Mas me gustas

Esta no es una lista, es un manifiesto de demencia. Y es así, un día me surge la voluntad de aferrarte en un ápice de locura, en una  quimérica conciencia que me despoje de mí. Mi contrato es muy simple, no te pido un intercambio cordial, te pido la fruta en el más bello clímax, los labios que miran y los ojos que besan como gotas el cuerpo. Yo sólo te pido que un día; de repente y por sorpresa, me invadas con infinitas sonrisas, con retazos de tela que decoren la superficie de mi eterna confusión. Entiendo tu negación, mas si yo te dijera y te confesara mis motivos, quizás hallaras en este matiz la coartada perfecta de mi capricho. Me gustas... me gusta esa obsesión que tienes de perfeccionar cada detalle, cada esquina y cada vértice en cada saliente. Me gusta cuando te ríes en prosa y en verso. Me gusta tu trazo y tu tono, tu parábola y tu tangente. Me gusta tu nariz y ese sensor delicado capaz de catar todos los sabores del mundo. Mas si yo te dijera, quizás ju...

Máscaras

Por Alberto Catarrivas. Todos conocemos las máscaras. Son aquellos artefactos que usamos para ocultar nuestro verdadero rostro. Se usan para ocasiones especiales. Pero no hablaré del papel pintado y decorado, sino de aquellas máscaras que inconscientemente o conscientemente nos ponemos en nuestro día a día y que en realidad son formas de evitar u ocultar nuestra verdadera personalidad. Los estados de ánimo, no caben en esta mención, porque son parte del estar vivo. Entonces, son aquellas formas que adoptamos, máscaras, disfraces que nos colocamos con el fin de incluirnos en un grupo, sentirse sobresaliente como cuando queremos entrar a una fiesta, nos queremos vestir ad hoc pues igual pasa en la vida cotidiana, y la gran fiesta se llama vida social. Orígenes Se puede entender el fenómeno descrito anteriormente desde diversos puntos de vista. Me gustaría aproximarlo por algunos ángulos que de una u otra forma se pueden entrelazar de forma interesante. Iniciaré por el biológic...

Avezarte

Tendrás que acostumbrarte a mi desvarío, a esta necesidad vehemente de procurarte y de consentir tus caprichos nimios.  Lo siento, pero tendrás que aceptar este menester de tenerte tan mía; tan luz, tan obscuridad aplastante en mis horas alborozadas. En verdad lo lamento, pero tendrás que habituarte a mi hormiga, a esta pequeña roja que recorra tus planes sin previo aviso, tan repentina, tan viva que dudes del origen de mi inexcusable sentir. Pero en el fondo deseo, anhelo el eso que te he construido en mis horas más amargas. Nuestras cosas regadas por el departamento y el olor de tu pelo recién te bañaras, los ojos que me miraran dulce, suave como el rocío. El sol en tu cara nívea y la calma de dos personas que se amaran inmortales con la noción del futuro en una celeridad mental. Así te he imaginado, ambos tomados de la mano sin miedo, esperando a que las clases acabasen y resolviendo cenar en nuestro hogar de ilusiones. Así te miro, con los ojos hinchados de orgull...