Excluyendo la posibilidad de realidades concéntricas, he llegado a la conclusión: Este amor se define en blanco. Sin síndrome de Estocolmo. Se define por la ausencia, porque se nutre del vacío, porque la felicidad nos llega del "te extraño" tan necesario para la obligar la proximidad, de esa curiosa sensación de nostalgia. Porque este amor, finalmente sucumbe en el encuentro, en el "te amo" que tanta falta nos hace, en el punto en que nuestros cuerpos conspiran en convergencia. Justo ahí fallecemos. A la llegada de "buenas noches", "igualmente" y, el " me vale madres" que nadie dice.
Ciertamente, Contigo lo tenía absolutamente todo. Todo el amor y cariño, Claramente comprensión, Esa pasión en corpiño Cero gramos de pretensión. Pero la entrega que conoces sin medida ni control, fueron los pilares, pilares rotos pilares con pintura fresca, pero esencialmente rotos. Escondidos. Y escondidos albergaban histeria y destrucción Toda tu entrega toda tu pasión Irracional Intencional quince pastillas Todo tu corazón, desayuno líquido: amarillo, verde Toda tu dulzura y todo tu amargor. Embriagado en tu furor;