"Pero así como el destino escribe y borra a su antojo, algunas veces un funesto error nos podrá otorgar un efecto colateral." Eduardo Domaldo lo tenía todo. O eso pensaba él. Un pent-house del edificio más moderno de la ciudad, un Ferrari “ 458 Spider ”, un reloj “ Rolex Submariner ”, incluso un avión privado “ Gulfstream V ”, sus trajes eran “ Giorgio Armani ”. Su vida era perfecta para los ojos del mundo; y a él le encantaba sentirse alabado por todos sus logros, al final de cuentas, Eduardo había trabajado incansablemente para adquirir todo lo que tenía, merecía el respeto y admiración de sus conocidos. Conseguir a la mujer que deseara era fácil, pues con sólo tronar los dedos hacía aparecer frente a ellas el más vistoso de los diamantes de Tiffany’. " Ninguna mujer se resistiría a una piedra de estas”.- aseguraba Eduardo. Todas eran arpías para él. Al final del día, agotado, se acostaba en su colchón de agua con sabanas de seda y se daba cuent...
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