¿Quién determinó lo que es correcto y lo que no? ¡¿Quién se cree?! El dedo ignorante suele señalar lo que es distinto al sujeto que lo precede. No hay nada peor que ser negro, judío y tener un IMC de 33. Y mucho ofende el que se cree superior con falsos estándares de una vida contaminada de televisión vulgar, cine soso y el círculo social pre-juicioso e intolerante. Pero más allá del color, nacionalidad, religión, economía, preferencia sexual o anatomía, ¿Qué queda? Aquella megalomanía no debería tener permitido llegar y emitir un juicio basado en una cualidad ni siquiera elegida por el usuario (porque incluso la religión es una insignia tatuada por los padres, desde que el producto sobrevive al parto). Todo esto es superfluo. El poder adquisitivo y el color de la piel, principalmente, están sobre valorados. Así como hay personajes que lamentablemente alimentan los mitos en algún grupo minoritario de la sociedad, ha habido otros que los engran...
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