¿Quién
determinó lo que es correcto y lo que no? ¡¿Quién se cree?!
¿Quién
determinó lo que es correcto y lo que no? ¡¿Quién se cree?!
El dedo
ignorante suele señalar lo que es distinto al sujeto que lo precede. No hay
nada peor que ser negro, judío y tener un IMC de 33. Y mucho ofende el que se
cree superior con falsos estándares de una vida contaminada de televisión
vulgar, cine soso y el círculo social pre-juicioso e intolerante.
Pero más allá
del color, nacionalidad, religión, economía, preferencia sexual o anatomía,
¿Qué queda? Aquella megalomanía no debería tener permitido llegar y emitir un
juicio basado en una cualidad ni siquiera elegida por el usuario (porque
incluso la religión es una insignia tatuada por los padres, desde que el
producto sobrevive al parto). Todo esto es superfluo. El poder adquisitivo y el
color de la piel, principalmente, están sobre valorados.
Así como
hay personajes que lamentablemente alimentan los mitos en algún grupo
minoritario de la sociedad, ha habido otros que los engrandecen con orgullo,
demostrando que no es una cualidad que nos haga menos; mismas capacidades en
diferentes caparazones.
Cobain, el
nihilista vocal de Nirvana, en su rebelde juventud grafiteaba sobre las paredes
“Dios es gay” únicamente como expresión en contra de la fricción que tiene la
iglesia católica con homosexuales. Ello me hace pensar, si el amor es puro,
¿Qué importa el sexo? Y esa reflexión va más allá de lo físico; implica una
línea estrecha entre la felicidad compartida y la atracción sexual, sin
implicar una separación estricta. Sin intención de obligar al ambiguo “amor” a
ligarse románticamente, pues no debemos dejar de lado la fraternidad (pero es
ese otro tema).
¿Cuántos conflictos, cuántas
guerras nos habríamos ahorrado?
Lennon con “imagine there’s no heaven… no religion too”. United
states of Euroasia, canción de la banda Muse, cuestiona el punto de inflexión
que separo dos continentes sin brecha física, ¿quién es el responsable? “Does anyone know or care how they begun?”. Finalmente,
Thoreau definiendo la riqueza económica en manos miserables (ironía al estilo socrático).
Arráncate
la piel: Démonos otra oportunidad de volver al inicio con la conciencia pura. Las
etiquetas deben ser arrojadas al fuego, dejarlas consumirse hasta cenizas que fácilmente
puedan ser arrastradas por el viento y esparcirlas por el mundo, reduciéndolas a
su mínima expresión.
Sin piel,
se elige ser un pedazo de carne o “algo más”, abierto a la imaginación con las gónadas
para realizarlo.
Imagen: Modelo Heidi Klum - caracterización Halloween 2011.
