Esta
noche tan clara no dejo de pensar:
¿Qué
pasa cuando las estrellas se cansan de brillar?
Escucho
el soplo del viento como un lejano ulular,
Me
desperezo lentamente y vuelvo a la realidad.
No
es de ese viento que molesta, que crispa el cabello y el ambiente vuelve denso,
No,
es de ese viento suave que te acaricia tiernamente,
Un
viento que te invita a moverte delicadamente,
Ese
viento que mece el ambiente en una danza celestial decididamente.
¿Se
esconderán en otro cielo, de su vergüenza de no poder brillar más?
¿Se
beberán un elixir de lentejuelas que la Luna ha preparado con una pizca de luz
de Sol?
¿Qué
pasa si una estrella se cansa de brillar?
¿Se
apaga por completo o se resbala por un tobogán a otra dimensión en donde se
empapa de magia para brillar?
El
cielo está en calma, y mi alma divaga,
Me encuentro
preguntándome una vez más ¿Qué pasa cuando las estrellas se cansan de brillar?
Le
preguntaría a una de ellas, más al estar tan lejos no me escucharán.
Y no
hay peor veneno para un curioso, que el hecho de no poder saber más.
Los
astros son misterios que el universo no quiere revelar en su totalidad,
¿Porqué
no bebes el elixir de Medianoche? -la Luna preguntará
Me
he cansado de brillar- la estrella responderá sin más
¿Qué
se puede hacer si una estrella se cansa de brillar?
Cuando
una estrella se cansa de brillar, en el cielo se abrirá un hueco sin llenar,
El
manto negro de la noche se diluirá en fragmentos de un espejismo mortal,
Cuando
una estrella tiene la valentía para dejar de brillar,
La
sinfonía del viento te seducirá en un laberinto de oscuridad.
No
hay forma de evitar que una estrella se canse de brillar
Tanto
tiempo suspendida en un vacio repleto de negrura,
Suspendida
en dimensiones desconocidas y obtusas
Deseando
poder ser algo más, pues tanta belleza debe abrumar.
La
Luna y el Sol se enzarzan en discusiones sin final,
Pues
las estrellas se han cansado de brillar.
Deben
recurrir a otras galaxias, de donde nuevas estrellas nacerán,
Estrellas con ánimos de brillar.
Estrellas con ánimos de brillar.
Pero así como el destino escribe y borra a su antojo, algunas veces un funesto error nos podrá otorgar un efecto colateral.
Efectos colaterales que nadie ha escrito aún, más sucederán, y que dos historias fundirán.
Historias de diferentes tiempos y dimensiones, y que por ese pequeño fragmento de espacio se han de encontrar.
Esa
misma noche, ya entrada la madrugada, aconteció lo que el destino no planeó
contemplar.
Una
lluvia de estrellas, todas, cansadas de brillar.
fotografía: Sobrecuriosidades
