Nala. Vida 4.
“Haz tu propia revolución, rompe el hielo, despega, di tu nombre en voz
alta, ¡empieza algo!”
Mis adorados humanos, mi viaje
está casi llegando a su fin, me duele dejarlos, pero sé que han aprendido mucho
con estas historias y aventuras que les cuento, sé que he cambiado la forma en
que muchos de ustedes nos ven y sé que ahora comprenden un poco mejor lo que
nosotros, sus mascotas, sentimos. Sé que desde que han recorrido todo este viaje
a mi lado ya no miran a sus perros, gatos, pescados, tortugas, pájaros y demás
criaturas como simples animales, se que han aprendido a ver nuestras almas.
Esta mañana muy de madrugada una
persona se acercó a la cochera de la casa de Cecilia, creí que quería hacerme daño
así que comencé a ladrar muy fuerte, me pedía que guardara silencio mientras de
una bolsa de tela sacaba un pequeño cachorrito y lo dejaba en la jardinera a su
suerte.
Tardé 5 minutos en comprender lo que acababa de suceder, habían abandonado a una inocente alma con no más de 1 mes en la cochera de Cecilia. Intenté alcanzar al humano, pero al percatarse de que lo iba siguiendo se detuvo a tomar un puñado de piedras, yo ya conocía lo doloroso que podía ser si una de ellas me alcanzaba a dar, por lo tanto sosegué el paso y regresé a casa.
La pobre criaturita apenas y se
sostenía, me pedía insistentemente que llamara a su mamá ¿Qué debía hacer yo en
una situación así? Sentía el deseo de abrazarlo y acurrucarme a su lado, pero me
sentía torpe y asustada. Cecilia se pondría como loca.
Cuando Cecilia regresó del
trabajo, el pequeño lloraba incesantemente, ella, claro está, lo escuchó y al
verlo se le rompió el corazón. Lo tomó entre sus brazos y mientras lo abrazaba
le susurraba al oído que todo estaría bien, le preguntaba una y otra vez que
cómo había llegado allí.
Cariñoso, su nombre en Cúspide
del Cielo, no entendía nada de lo que sucedía, pero amó a Cecilia desde que
ella lo tomó en sus brazos con esa calidez tan humana. Cecilia ha cuidado de él, lo mima
como si de un niño se tratara, le da amor y lo abraza y besa, ella se siente
triste por él, le dice a su mamá y a Esteban que es como un bebe huérfano, es
por eso que lo procura tanto. Dice que se va a asegurar de encontrarle una
familia amorosa y comprometida, que lo ame y cuide de él.
Hasta la fecha nadie
ha querido tomar ese compromiso, "el bebé" lleva con nosotros mes y medio, adora
a esta loca familia de humanos. ¿Qué alma no lo haría? Y me encantaría que
todas y cada una de las almas de este planeta pudieran decir que sus humanos
son increíbles, lo podemos lograr si comenzamos sembrando la semilla.
- Buen trabajo, Nala, qué bueno que no lo dejaste
solo en donde quiera que lo hayas encontrado.-me dijo una noche Cecilia.
¿Cómo le explicaba a Cecilia que alguien lo había abandonado allí en medio de una helada madrugada?
En ese instante tuve un recuerdo, aquella clase en la que varias almas y yo tuvimos un debate sobre aquella extraña situación, que ciertamente no comprendíamos, en la que las madres humanas abandonaban a sus hijos afuera de una iglesia, orfanato o incluso en un bote de basura. Todas llegamos a la firme decisión de que cada alma que llegara a la Tierra y debiera ser madre, aunque nevara, aunque no encontraran alimento, aunque las persiguieran con escobas y piedras, NINGUNA de ellas abandonaría a sus cachorros; esta vez no encontré una excusa con el suficiente peso para defender a los humanos. Y ciertamente ahora comprendía, que si muchos eran capaces de abandonar a sus propios hijos, no les dolería abandonar a un cachorrito. Y no me malinterpreten humanos, el punto al que quiero llegar (aunque les duela) es que ustedes, casi siempre, le temen al compromiso, al compromiso de que si su perrita se ha embarazado tengan que cuidar de sus cachorros, compromiso a encontrar una familia amorosa, compromiso a crear un cambio y hacer conciencia.
Muchos de ustedes tienen la
mentalidad de que “si el mundo no se preocupa por la gente que pasa hambre y
vive en pobreza extrema ¿Por qué deberían de preocuparse por los animales?” Siempre
son ustedes las víctimas y los que más sufren. ¡Alto! miren como se consumen
sus ecosistemas lentamente como un hongo que corroe desde la raíz, hacen y
deshacen a su antojo, pero casi nunca se hacen cargo de las consecuencias de sus
insensatos actos. No se detienen a
mirar a quien se lleven entre las patas. Muchos de ustedes leen mi historia, pero sólo se quedan con ello por un rato y piensan “¿Cuántos animalitos no
estarán sufriendo en este momento? Alguien debería hacer algo” ¿Y si ese
alguien fueras tú? Ya han dado el primer paso, quitarse la venda de los ojos,
¿Cuándo planean dar el segundo? Compartan este relato para llegar a más
corazones; si ven maltrato animal en las calles, actúen; si un perrito ha sido
atropellado y aún respira, ayúdenlo;
conviértanse en personas HUMANAS.
Ustedes quieren convertirse en
seres altruistas, y déjenme les doy un consejo, si en verdad quieren ser
reconocidos como tales: ver por otro humano te hace una excelente persona,
preocupado y empático; Ver por un animal (además de los demás humanos) te hace
una persona EXTRAORDINARIA, vean por cada uno de los seres vivos que habitan el
planeta Tierra, pues todos somos parte de un balance que mantiene a la esfera
azul girando día tras día.fotografía: weheartit


