Sarni. Vida 2
Parte IV
“Así como las flores son endulzadas por el sol y el rocío; Este viejo
mundo es más brillante por las vidas de locos como tú.” Bonnie Parker
Cuando llegué a la Tierra nunca
imaginé que mi vida seria así, que tendría una amistad con otra alma y encontraría
dos humanos a los cuales cuidar. Al recordar cómo llegué y todo lo que viví, me
siento satisfecha de poder decir que la raza humana es bondadosa, es sólo que a
veces se les olvida, están tan ensimismados en problemas que creen que los
acabarán, que construyen paredes en sus corazones para no sentir.
Aunque en Cúspide seguiremos
escuchando las historias de algunas almas que han preferido no volver a viajar, de almas a quienes se les ha lastimado mucho, se les ha torturado o matado. Es esa la parte de los humanos
que se deja consumir por su propio sufrimiento, cuando se convierten en monstruos y no
ven las lágrimas de dolor y las súplicas que hacemos al pedirles que paren. Muchas almas han pasado por situaciones inimaginables, verdaderamente terroríficas los últimos minutos de sus vidas, en agonía acosados en pesadillas, tantas, que ya no
quieren creer ni tener fe.
Por otro lado, estamos los que
hemos visto la capacidad que tienen para amar, para entregarse sin reservas y
entender que sentimos y hacemos nuestro mejor esfuerzo por expresarnos. Nosotros
tratamos de ayudar a estas almas asustadizas que regresan a Cúspide del Cielo,
a veces el daño es irreparable. Pero por vidas como las de Cecilia y Don Mario,
un par de locos más en el mundo que hablan con nosotros y nos procuran como a
un mejor amigo, nos esforzamos para darles una segunda oportunidad.
Humanos, esto se los pido a todos
ustedes, cada vez que nos pegan, que nos gritan o nos asustan, nos lastiman,
hagan conciencia entre ustedes, si ven que alguien esta lastimando a cualquier
ser vivo, sea de la especia que sea, defiéndanlo, nosotros no tenemos voz para
gritar la palabra “ayuda”, nosotros no queremos hacerles daño, estamos aquí para
amarlos y hacerlos felices, cuiden de nosotros y tengan paciencia. A veces
tardamos en entender que morder los zapatos, mangueras, mosquiteros o macetas. está mal, pero no abandonen cachorritos por hacer travesuras, ¿tienen idea de
cuántos de ellos regresan a Cúspide del Cielo llenos de temor y reprensión contra
ustedes? Cada especie de este planeta merece una segunda oportunidad.
Cecilia se iría de viaje por un
tiempo, se le veía feliz, radiante, sonriente, mi misión se había cumplido. Doc
cuidaría de Don Mario y algún día nos reencontraríamos sobre alguna nubecilla
de Cúspide del Cielo, extrañaba estar horas en la biblioteca, leyendo historias
de humanos, platicando con otras almas de nuestras experiencias, de lo que deberían
aprender las personas de la Tierra, extrañaba sentarme en el borde de mi nube y
observar las luces de la Tierra al anochecer, imaginar la próxima vida que tendría
allí.
Cuando Cecilia partió me dijo que
me portara bien, “recuerda cuanto te quiero Sarni” con un ladrido le respondí
que yo a ella también. Quizás en el fondo ella sabía que cuando regresara yo ya
no estaría. Me despedí de Doc y de Don Mario. Sabía
que estarían bien. Y así como un suspiro me esfumé en el
viento, volé de regreso a mi hogar, a la nube donde el último rayo de sol desprendía
un destello violeta con polvos brillantes, justo igual que el color de mis
ojos.
Pero pronto volveré con Cecilia,
pues su destino apenas se escribe, se entreteje en una tela a la que aún le
queda mucho para terminarse. Esta no será la última vez que me necesita, quizás
mi regreso está más cerca de lo que imagino, no sé en donde aterrizaré, ni cómo
será esta otra vida, pero sé que Cecilia siempre me recibirá con los brazos
abiertos, pues muy en el fondo de su alma, la conexión está hecha, ella lo sabe
y yo lo sé.