Sarni. Vida 2
Parte III
No estoy segura cuanto tiempo
estuve en ese estado, sentía que me hundía y emergía por sólo unos cuantos
segundos, escuchaba la voz de Don Mario, sentía unas caricias llenas de
ternura, lo escuchaba sollozar, también escuchaba a Doc mientras decía que todo
estaría bien, internamente yo luchaba constantemente por no irme, no podía irme
aún, tenía que decirle a Cecilia algunas cosas, tenía que asegurarme que su
estado de ánimo seguiría constante y no se entristecería otra vez. Debía
asegurarme de que Don Mario y Doc se encontraban bien, Doc debía prometer
cuidar de él y sus botellas.
Días después me sentí mejor, pero
Don Mario no podía gastar en algo para aliviarme el dolor del ojo, del cual seguía
brotando un liquido pegajoso, así que cuando me puse en marcha un poco mareada,
el me dejó ir. No quería que Cecilia me viera así, pero estaría preocupada, así
fue que logré llegar a su casa.
Cuando me vio comenzó a llorar
mientras me abrazaba y preguntaba quién me había hecho eso, su mamá me limpió
mi ojo y me untó una crema que calmó el dolor, Cecilia me sirvió un gran plato
de croquetas, ya había olvidado cuanta hambre tenía.
Estuve dos semanas con Cecilia, y
con su amor y cuidados logramos que el dolor desapareciera, pero fue inminente a pesar de sus esfuerzos,
perdí mi ojo, Cecilia decía que la patada fue tan fuerte que me lo hundió, cada
vez que hablaba del tema se enojaba y aseguraba que en la vida todo se regresa
y la persona que me había lastimado sufriría también, yo no le deseaba el mal,
el tuvo sus razones.
Mi ojo se veía extraño, un color grisáceo
oscuro, borroso y pequeño, así tuve que aprender a prestar atención con el ojo
derecho y agudizar mis sentidos del oído y olfato.
Cualquiera diría que con lo que viví
me habría querido marchar enseguida de regreso a Cúspide del Cielo, pero la
verdad es que empezaba a amar a esta raza tan difícil de explicar, sentía fascinación
por los humanos, pues a pesar del daño y mi primera vida tan traumática en este
lugar, yo los amaba, tenía esperanza en ellos, sabía que podían tener
conciencia, aprender a tener empatía con todos nosotros, los animales, que a
pesar de no poder explicarles con palabras lo que sentíamos, si prestaban la
suficiente atención aprenderían a leer nuestras almas y sabrían que en una
forma diferente y a la vez tan parecida, también teníamos sentimientos. Que
ellos eran para nosotros eso que buscan tanto: el amor de nuestras vidas, de
nuestra completa existencia en el mundo, nuestras almas gemelas.
Una noche después de dos semanas
de descanso, decidí visitar a Don Mario y Doc y asegurarme de que se
encontraban bien, Don Mario estaba descansando y Doc se encontraba cuidando las
botellas.
-¿Qué piensas de ellos Sarni?- me
preguntó.
-¿Los humanos? Creo que son
fascinantes, no ven todas las cosas grandiosas que hay, sufren por nimiedades…
pero supongo que por eso estamos aquí ¿no? Hay que recordárselos de vez en
cuando. Amarlos a pesar de todo, si tan siquiera supieran que sólo por ellos estamos aquí.
No sólo nosotros, si no todas las especies del mundo.
Después de un largo silencio,
como si el sopesara mi respuesta, me pregunto:
-¿Extrañas Cúspide? Yo pienso en
eso todo el tiempo, pero no podría irme, hace 3 meses sí, pero ahora- dijo
mientras miraba con ternura a Don Mario- tengo una misión.
En ese momento supe que Don Mario
sería su humano y lo seguiría a donde fuera, no habría necesidad de hacerlo
prometer que cuidaría de él, en sus palabras estaba la promesa implícita.
-Lo sé, quiero que conozcas a
alguien, mañana cuando regreses de recolectar botellas, prometo que no
tardaremos mucho.
Y así a la noche siguiente lo
lleve a conocer la razón por la que yo me encontraba en el mundo, la razón por
la que decidí hacer un viaje extenso, sufrir frío, maltratos, hambre, dolor y
desprecio. Al final del camino todo eso valió la pena pues los humanos siempre
dicen que la vida recompensa a todos aquellos que sufren, pero que siguen luchando
por mantenerse en pie, mi recompensa fue increíble, conocí el amor
incondicional y sin reservas.
Pero esto aún no termina, mi
tiempo se agota y casi debo regresar a Cúspide del Cielo otra vez, esperar otra
vida para volverla a ver, mas mientras dure esta, lo disfrutaré.
fotografía: weheartit