Nosotros
los incomprendidos.
"Si yo tuviera
un mundo propio, todo sería un disparate. Nada sería lo que es, porque todo
sería lo que no lo es. Y al contrario, lo que es, no sería. Y lo que no sería,
sería. ¿Lo ves? "- Alicia en el país de la maravillas, Lewis Carroll
Por Karla Trugon
Por Karla Trugon
¿De qué mente nació Dracula?
¿Frankestein? ¿De dónde surgieron varios de los personajes que nos han robado el sueño por unas
cuantas noches? ¿Cómo se crearon Cathy y Heathcliff? ¿Quién imagino la historia
de Elizabeth Bennet y el Sr. Darcy? ¿Qué pensaba Lewis Carol al escribir Alicia
en el País de las Maravillas? ¿Cómo creo Suzanne Collins esa metáfora del
gobierno opresor en Los Juegos del Hambre? ¿Desde cuándo tenia J.K. Rowling en
mente la saga que vendió millones? ¿Qué mueve a todas esas mente
humanas cuando crean estas historias maravillosas que nos conmueven, nos
enojan, nos hacen llorar, reír, sentir suspenso, alegría, miedo, desesperación,
etc, leyendo ávidamente página tras pagina lo que sus plumas han escrito?
Hace unos días que
retomé un libro que empecé a escribir aproxidamente un año atras, mi propósito de mencionarlo
es que mientras tecleaba sin parar las nuevas ideas que surgieron para tal, (justamente así de la nada me atacan y debo sentarme a teclearlas
como si una vocecilla en el subconsciente me las dictara tan rápido que si no
las transcribiese sentiría que pierdo una parte de mí), fue en ese mismo instante cuando me pregunté ¿por qué no muchos hablan acerca
de los mundos en los que vivimos los escritores? ¿Por qué no se habla de la forma en la que
entramos en un “transe”, por llamarlo de una forma, y nos adentramos en nuestro
subconsciente excavando ideas y creando mundos utópicos? La respuesta es muy
simple, porque la mayoría no los comprende, son muy enredados y confusos. Por
eso he decidido en este artículo hablarles un poco acerca de, como dice mi
subtítulo, nosotros los incomprendidos, nosotros los que vivimos en universos
paralelos y vivimos en una tormenta de ideas interiores constante, que incluso
en sueños estamos generando historias, que sufrimos de “bloqueos de escritor” y
nos frustramos si lo que hemos escrito no nos convence, nosotros los que les
damos un poco de fantasía y esas historias dramáticas que el alma humana busca
sin parar.
La mente, la imagino
como una serie de luces navideñas enredada, es una maraña enorme en la que no sabes
por dónde empezar, pero el hecho de tener estos choques de ideas constantes me
hacen sentir plena. La vida de un escritor tiene muchos altibajos, se dice que
escribimos para explicar lo que nosotros mismos no entendemos y es la verdad,
nuestros mundos son muy contradictorios, creamos personajes llenos de luz y
otros tantos más oscuros y siniestros. Y somos muy recelosos de ellos, pues son
nuestra creación, habitan en nuestra mente y hablamos de ellos como si
existieran en la realidad.
Un escritor la mayor
parte de las veces siente que no encuentra su lugar en el mundo, imagina
escenarios magníficos que al intentar encontrarlos en la realidad vive muchas
desilusiones, pues espera encontrar cosas que no existen, tal y como su mente
las ha creado. Son escasos los casos en los que un escritor queda completamente satisfecho con una película inspirada en su libro, aun halagando
a los productores, muy en el fondo no llena sus expectativas nunca.
Nosotros podemos
describir con palabras el más bello de los amaneceres o atardeceres, el más
imponente de los castillos, el más apuesto de los príncipes, mas nunca se verá
igual al materializarlo, es por eso que preferimos guardarlo en nuestras
mentes, y es justo en este punto donde entran los lectores, los lectores
apasionados que viajan cada vez que leen un libro, que afirman “el libro es
mucho mejor que el filme”, que las imágenes se crean con una secuencia casi perfecta
en sus mentes. Gracias a ellos es que nosotros, los escritores, seguimos
generando nuestras locas ideas que deseamos les apasionen tanto como a nosotros
mismos.
Para darles un ejemplo
más claro, les pondré una dinámica. Uno de los personajes que describo en mi
libro tiene un halo siniestro y oscuro, lo describo de la siguiente manera: “ahí
estaba él, una figura sombría y siniestra que emergía de entre la oscuridad, el
Dr. Mudane. Al acercarse pude observarlo mejor, era de facciones toscas, ojos negros
casi inhumanos, cabello canoso, y una manos ásperas que apretaban con
fuerza.” En mi mente este personaje me causa escalofríos, ¿pero cómo intento trasmitirle
a los lectores la imagen que tengo de él? ¿Cómo lo imaginan ustedes? ¿Qué imagen
es la primera que se genera en sus mentes? ¿Asusta y provoca ansiedad? Es por
eso que el escritor cuida cada detalle, pues no queremos dar ideas equivocadas,
pretendemos que el lector se conecte con nosotros y vea la imagen tal y como
nosotros queremos.
Cuando menciono que los
escritores vivimos en universos paralelos me refiero al hecho de que estamos aquí
y allá, sabemos lo que es real, pero lo que muchas personas no entienden es que
nuestros mundos parecen mucho mejores que el mundo real, nuestros mundos nos
proporcionan el placer de hacer y deshacer, pues al final de cuentas nosotros somos
los creadores.
Constantemente tenemos
tormentas internas que nos indican que es momento de empezar un nuevo proyecto
o continuar con alguno que ya tengamos parcialmente estructurado.
Espero, lectores,
haberles ilustrado un poco mejor sobre la naturaleza interna de nuestras almas confusas y ruidosas. Al final de cuentas, muchas veces logramos con éxito transmitir de una forma más
clara estas historias maravillosas que cruzan fronteras de tiempos, relatos que enamoran y se
convierten en clásicos.Como conclusión sólo puedo decir que, si bien es cierto, ni el mismo escritor sabe como describir lo que ocurre en su interior, pero mientras los resultados sigan apasionándonos y atrayendo lectores que pidan más, seguiremos haciendo nuestro mejor esfuerzo por extraer de nuestro ser estos mundos internos con el fin de exteriorizarlos para ustedes.
"Se dice que un libro siempre revelara el alma del escritor, pues esta se reflejará en algún personaje"