¿Cuánto más vas a sentarte a esperar?
Por Karla Trugon
Las pasiones humanas son un
misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan
llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden
comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña.
Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente porque. Otros se arruinan
para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber de ellos. Otros se
destruyen a si mismos por no saber resistir los placeres de la mesa… o de la
botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar un juego de azar, o lo
sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen
que solo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante
toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen
hay tantas pasiones como hombres hay distintos.- M. Ende, La historia interminable.
¿Cuál
es tu misión de vida? Me preguntaron en el test vocacional de la preparatoria
hace dos años. Mi respuesta fue corta y concisa “cambiar al mundo con palabras”.
Y
la verdad es que los dos años siguientes me la pasé envuelta en una nube borrosa. Ahora que lo veo en retrospectiva, me doy cuenta que me sentía perdida. Estuve
2 años estudiando lo que me daría “una buena calidad de vida”, en las palabras
de mi madre “lo que te dará de comer por el resto de tu vida”, hasta una mañana
en la que me observé desde fuera de mí, y en menos de 20 segundos descubrí que mi alma se empeñaba en edificar algo, aun cuando ni siquiera le había construido
cimientos, un edificio imperfecto que se desmoronaba dejándome con una libertad que me asustaba, y fue
cuando comprendí aquella frase que se me quedó grabada en la memoria, una frase sin mucha ciencia pero con mucha certeza, “20
segundos de valentía te pueden cambiar el resto de tu vida”, y al encontrarme
en el estado de libertad total, comencé a recordar aquellas palabras de una
joven de 17 años queriendo “cambiar al mundo con palabras”, que segura estaba
de sí misma, con el sueño de que sus libros fueran “best seller”, que los hicieran película, de que alguien leyera sus
columnas en cualquier parte del mundo y les pudiera mostrar un pedacito de su
alma confusa y soñadora, y estoy aquí luchando estas guerras internas del ¿quién eres y quién quieren que seas? ¿Qué
no se supone que venimos al mundo con la libertad de elegir?
Elegir:
escoger o seleccionar, así lo define el diccionario. Simple y a la par tan
complicado.
¿Por qué abandonamos pasiones? ¿Por qué abandonamos sueños? Por la simple razón de que
al final creemos en lo que nos dice el mundo, “es imposible”.
Con el tiempo, fui
llegando a la conclusión de que las personas son infelices porque quieren, así
como dicen que ser feliz es una opción, bueno lectores, siento decirles que la
infelicidad también lo es, y muchas veces es la que anteponemos a la felicidad. Nuestros pensamientos son tan fuertes que podemos atraer cada una de las
situaciones adversas que nos obligan a abandonar nuestros sueños; sin embargo, no hablaré de las pasiones carnales, hablaré de las pasiones del
alma, esas que nos hacen vibrar, esas para las que hemos nacido, y nos llaman
con fuerza implacable cuando las intentamos suprimir.
“No
puedes ser esto, no puedes hacer aquello, no lo lograrás, no debes” ¿Cuántas veces
más vamos a estar escuchando esas mentiras sobre nuestras propias vidas? La vida
es estar donde quieres estar, haciendo lo que te llena, lo que hace que las
manecillas del reloj se muevan en un abrir y cerrar de ojos, lo que provoca que
tu ser sienta energía y te haga perder la cordura. Cuando estamos haciendo lo
que nacimos para hacer, el mundo parece tener un equilibrio casi perfecto.
Nunca
es demasiado tarde para ser libres y luchar por metas “imposibles”, ¿Acaso
Galileo abandonó su premisa de que la Tierra no era el centro del universo? ¿Cuántos no le dijeron a Edison que olvidara
esa idea ilógica de crear una bombilla de luz? ¿Quién comenzó aquella locura
improbable de que el hombre surcara los cielos como un pájaro? ¿Acaso Beethoven
seria Beethoven si se hubiera creído que su discapacidad le impediría crear
notas armónicas que trascenderían las barreras del tiempo? ¿El niño que soñaba
con conocer las estrellas y la luna hizo caso a las burlas del mundo? ¿Quién pensó
que el mundo podría tener una red mundial que facilitaría las comunicaciones? Estoy
segura de que a lo largo de la historia podemos encontrar historias
maravillosas de almas que se enfrentaron a toda clase de obstáculos, sólo por
estar haciendo lo que realmente deseaban estar haciendo, ¿Qué pasaría si el día de mañana
el mundo dejara de funcionar, así sin más, sin advertencia, ni primera llamada?
Se abre el telón y bam! Todo se
termina, ¿estás donde quieres estar?
La
vida consta de conseguir 20 segundos de valentía sobre los cuales tu vida se
replantea, incluso si piensas que ya es demasiado tarde, que los “buenos años”
se han pasado corriendo, si no lo haces ahora la vida pasa de largo y ¿acaso
quieres ser otra alma más que se quedó sentada esperando? Quejándose,
sufriendo, perdiendo el tiempo. No hay dobles oportunidades, la vida es ahora, la vida es hoy.
Puedes
hacer una lista de los sueños que tienes o tuviste algún día, las imágenes ayudan
mucho, ponlo en un lugar visible donde tu subconsciente lo vea día y noche
hasta que tú mismo te lo creas. Porque lectores, créanme, NADA puede detener tus ímpetus, aun cuando de la nada te levantas, aun en ese momento en el que estás justo en medio
del campo de batalla y parece mucho más fácil regresar y esconderse, esperar a
que la tormenta amaine, pero es en el momento en el que miras tu sueño como un espejismo, e incluso con huesos
rotos y poco aliento, las fuerzas surgen desde el interior del corazón renovadas al 100 x 100, y
en el momento menos esperado te encontraras alcanzando esos sueños que el mundo
declaraba, eran “demencia”.
Me
tomó 2 años darme cuenta de que yo no iba a sentarme a esperar, en la vida nada
es gratis y lo que es, no vale mucho la pena, en cambio, los sueños brillantes y
“costosos”, refiriéndome al costo de esfuerzo, valentía, coraje, pasión, caídas,
golpe, esos, esos son los sueños por los que se pelea y vale pena vivir. El camino no será fácil, pero
ahora mismo comienzo un tramo de mi misión de vida, de la razón de mi existencia, lo demás, será un
añadido.