Un clásico, siempre será un clásico.
La película posee una estructura que gira en torno a diálogos sencillos
y psicologías complejas. Tarantino, hace una mezcla del cine negro crudo y
lo representa a través de personajes
llenos de gracia y simpleza.
En esta obra, el director maneja elementos absurdos y contradictorios, (todos siguiendo la línea del cine tradicional negro) y que le dan sabor a la
historia. No importa que tan ridículas sean las características de los
personajes, el espectador está conforme con ello. Además, el hecho de que los actantes tengan
nombres de colores, le otorga un toque cómico al relato.
La narrativa contiene saltos de continuidad, quizás parecidos a los que
presenta Memento de Cristopher Nolan, ya que de manera similar, la historia se
desarrolla a través de flashbacks y escenas de inserción que no poseen un orden
cronológico. Por otra parte, cabe destacar que la historia es contada únicamente a través de dos de los
personajes, sin embargo, son las expectativas e intuiciones del espectador lo que
determinan el contenido de la obra.
En general, los límites de
interpretación de este filme, retomando
la teoría de Umberto Eco, no están construidos o delimitados a un lector
modelo.
En conclusión, Perros de Reserva es una película que juega de manera
contrastante y efectiva, con la convenciones y géneros establecidos del
universo cinematográfico. La obra de Tarantino, es una mezcla perfecta entre cine
negro y sátira.
fotografía: especial
fotografía: especial
